domingo, noviembre 19, 2006

QUERERSE MAS



Intentar complacer a los demás, incluso pasando por encima de los propios deseos, es un síntoma de baja autoestima. Esta situación puede llegar a neutralizar la identidad propia. El quererse más a sí mismo es la base para lograr una vida feliz.
La autoestima es el sentimiento de aceptación hacia nosotros mismos. Está relacionado de manera íntima con la autoconfianza y la autovaloración. Es el pilar básico de la salud mental. Cuando a una persona le gusta su imagen externa y su forma de actuar, siente que se está desarrollando el modo de ser que desea.

¿Cómo nace la autoestima?
El origen remoto de la autoestima se encuentra en la necesidad que el niño y niña tienen de ser queridos. También se relaciona con el modo de funcionamiento de las primeras relaciones amorosas. El niño que se sintió querido por sus padres conseguirá un nivel alto de autovaloración que fortalecerá su personalidad.

Esto le ayudará a soportar la frustración cuando no alcance el modelo de sí mismo que ha construido en su mente. Si la autoestima se encuentra baja, se relativizan los fracasos e ideales. Con ello la persona comienza a quererse de distinta forma como le enseñaron a hacerlo.

No me fallo
Existen varias características para reconocer a una persona que se encuentra segura de sí misma. Por ejemplo, esta expresa sus sentimientos, pensamientos y deseos, a la vez que sabe escuchar con atención y se hace escuchar por los demás. Pero nunca a costa de sus derechos y dignidad.

La seguridad es básica en su comportamiento. Suele mirar a los ojos y hablar con una voz relajada pero segura. Todo se resume en que sabe lo que quiere y lucha por ello. Es así porque conoce a los demás.

Saber decir no
La clave para estar en paz con la personalidad propia es la aceptación de varios factores. El primero, aceptar los deseos propios. Ello implica negarse a algo cuando sea preciso. Incluso es muestra de responsabilidad negarse a acometer, por ejemplo, la solución de un problema. Cuando este supere a la persona, el que ésta acepte intentar su resolución, conduce a la irresponsabilidad plena.

Negarse no se traduce como enfrentarse al otro, sino defender las ideas propias. Además, las personas incapaces de aceptar un “no” como respuesta tampoco son respetuosas, porque sólo saben establecer con el otro relaciones de poder. En otro orden de cosas, aceptar los errores propios quiere decir que uno además de ser responsable de sus actos, conoce sus propias capacidades.

Motivos pasados
El por qué de una personalidad que se deja llevar puede obedecer a motivos pasados y actuales. En el pasado existen varios condicionantes. Por ejemplo, no haber tenido unos modelos adecuados en la infancia como padres a los que les costara expresar sus propios sentimientos.

También el problema surge en aquellos niños o niñas que, en su día, no sintieron cómo apreciaban su carácter, que bien podría ser fuerte. Así desapareció su comportamiento adecuado. La timidez también influye. Esta podría haberse producido como reacción a algún adulto que le provocara temor o vergüenza delante de otros niños. Así se bloquean los mecanismos de comunicación afectiva más adecuados.

Motivos presentes
En el presente influyen las críticas ajenas. Las personas que menos se quejan las reciben en menor cantidad. Su extrema disponibilidad hace que siempre estén rodeados de gente a su alrededor. Con ello se sienten más útiles y queridos y su reputación alcanza la misma tónica de comportamiento. Los cambios asustan y preocupan, con lo que no cambia ni un ápice la forma de afrontar los hechos.

La ansiedad se va agudizando con el paso del tiempo. Es así porque en general su estilo de vida es muy pasivo en sus relaciones con los demás. Un cambio supondría asumir la responsabilidad de equivocarse y también renunciar a la comodidad de hacer que los otros piensen y actúen por uno mismo.

4 comentarios:

Blogger Sonyrock ha dicho...

Para tod@s l@s que alguna vez se han sentido inferiores, solos, o tristes.

3:31 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Lo peor que puede suceder con la autoestima es que la afirmación del yo se desplace a la negativa. Lo mismo que el yo se afirma en la positiva, también se puede afianzar en la negativa o baja autoestima.
¿Te has fijado que hay gente repite conductas similares y recibe siempre los mismos descuentos? ¿O que dice que ha nacido para se infeliz?

10:35 a. m.  
Blogger Sonyrock ha dicho...

Pienso que esa gente necesita constantemente que le convenzan de lo contrario.

6:24 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Todos tenemos defectos, debilidades y cualidades y debemos sacar provecho de todos ellos, nunca debemos sentirnos menos o más que otros, porque todos tenemos una meta que cumplir, un trabajo que hacer.
Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas. Superarlas implica un trabajo personal profundo y comprometido.

6:48 p. m.  

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